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El rol del acompañante terapéutico en intervenciones con niños y niñas con T.E.A.

Un dispositivo adecuado y a tiempo del Acompañante Terapéutico (AT), como profesional de la salud, puede dar lugar a importantes progresos en la constitución subjetiva de los/as niños/as con Trastornos del Espectro Autista (TEA). Bajo esta última denominación, en el DSM V, se agruparon los trastornos TGD, Autismo, Síndrome de Asperger, TGD no especificado, trastorno Degenerativo Infantil, Rett.

En la práctica, se considera que el TEA no es un “error” de procesamiento, sino un sistema operativo diferente. Por lo tanto, se hace indispensable un diagnóstico correcto y comprender que cada caso es único y ninguna intervención es generalizable.

De modo que, los planes de acompañamiento terapéutico a desarrollar serán personalizados en base al conocimiento del caso, a partir del cual se establecerán los objetivos a corto, mediano y largo plazo.

El/la AT se desempeña en la vida cotidiana del/la niño/a, formando parte de sus actividades y llevando su quehacer a los distintos ámbitos de éste/a (la casa, escuela, hospital, espacios públicos) para atender a sus múltiples necesidades. Si se logra un vínculo positivo y sólido entre el/la AT y el/la paciente, se pronostica un buen progreso del dispositivo.

Los niños y niñas con TEA suelen tener afectadas las áreas de interacción social y de la comunicación, responder de manera inusual a los estímulos y presentar una conducta, intereses y actividades repetitivas, restringidas y estereotipadas.

El/la AT en su rol, contendrá al paciente, será su referente significativo, funcionará como organizador psíquico favoreciendo su capacidad creativa y también lo apoyará y orientará en el espacio social, facilitando así la socialización y evitando el aislamiento. Además, buscará favorecer la adquisición y el desarrollo el juego, los aprendizajes escolares, las actividades funcionales, la motricidad, el valimiento e independencia del paciente, el lenguaje.

Teniendo en cuenta que lo característico en estos/as niños/as es que se sienten más cómodos si el ambiente es previsible y estructurado, se deberán considerar posibles cambios, anticiparlos e introducirlos gradualmente. Así también, se deberán respetar los tiempos de cada niño, y buscar un equilibrio entre tiempos de desconexión si es que tiene, con otros en los que deberá poner atención, y hacer alguna tarea solicitada.

El/la AT se convierte, también, en una fuente de información esencial para el resto de los profesionales que se ocupan del niño. Es esencial la complicidad, trabajo en conjunto y coordinación total interdisciplinaria entre el AT, los demás profesionales que intervienen con el/la niño/a, las instituciones de la que forme parte (ej. la escuela) y los integrantes de su familia. Lo fundamental será aportar bienestar y alivio para el paciente y su grupo de pertenencia, mejorando su desarrollo y calidad de vida.

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